Ser latino no es una raza, sino una herencia común,
una cultura.
Constituyen un grupo de inmigrantes que no se compara con otros.
Son el mercado que más rápido crece en Estados Unidos.
La presencia de los latinos en Estados Unidos se hace evidente
en las calles, centros de trabajo, escuelas y barrios residenciales
de todo el país. A pesar de tener ingresos familiares por
debajo del promedio nacional, el alza del poder de compra de los
hispanos, ejerce cada vez más influencia en la comida, la
ropa o los autos que manejan los norteamericanos.
La cultura latina se ha convertido en algo cool. Hoy en Estados
Unidos se come más salsa picante que ketchup, y empresas
como Häagen Dazs y M&M venden productos elaborados a base
de dulce de leche.
El gran mercado que ofrece la comunidad hispana es una mina de
oro, el problema es que no se sabe explotar debido a la falta de
empatía entre los mercadólogos y publicistas con
la cultura hispana. No hablan el mismo idioma.
Atraer a este segmento implica algo más que traducir la
publicidad al español. Sus características y costumbres
no pueden ser homogenizadas en una sola categoría, ya que
son una mezcla de la cultura latina con las raíces del estadounidense.
Del lado hispano, el rol de los sexos todavía está presente,
donde el hombre es el que sostiene a la familia, son devotos a
las tradiciones y rituales; y le dan una mayor importancia al presente
sobre el futuro. Sin embargo, por el lado anglosajón, cuentan
con mucho menos tiempo y apoyo familiar, además de mayor
sentido de practicidad y productividad que se convierten en los
factores competitivos para adquirir bienes materiales, a los que,
en gran parte, no tenían acceso en su lugar de origen.
Estas características son las que comienzan a tener
mayor peso en las decisiones de mercadotecnia y en las etapas creativas
de las campañas dirigidas a este mercado. |